Previo del Gran Premio de Italia:
Redacción TheF1.com - Héctor Campos
Todo al rojo Malos tiempos para los tifosi. Malos tiempos para llegar a Monza. La Scuderia tiene que rendir cuentas ante sus aficionados este fin de semana, pero de momento no salen: Fernando Alonso, quinto, y Felipe Massa, sexto, no son posiciones deseadas al principio del año.
Alonso ya no ha advertido: no pueden perder más puntos si aspiran a ganar los mundiales. Pero Lewis Hamilton tratará de chafar la fiesta a todos los italianos. Aún así, una vez más, las gradas apostarán todo al rojo. ¿Quién ganará la apuesta?
Hamilton, el malo de la película
Lewis Hamilton está dispuesto a estropear la fiesta a los miles de aficionados que este fin de semana se desplacen a Monza, Italia, para vibrar con una religión llamada Ferrari. El inglés de McLaren piensa aguarles la fiesta si consigue mantener el buen ritmo competitivo demostrado en Bélgica, donde ganó en condiciones duras, cambiantes e impredecibles. Un piloto y una máquina a prueba de sorpresas que ahora se enfrentarán a un obstáculo aún mayor: la afición en contra.
Lewis es consciente de ello, pero asegura que usará el mítico trazado de Monza, el más rápido del mundial, y su increíble escenario para impulsarse aún más hacia la victoria: "valoro y comprendo la pasión de los aficionados de Monza por la Fórmula 1. Tiene un ambiente increíble, especial, que no se encuentra en ningún otro circuito. Inspira para correr al máximo, así que presionaré todo el fin de semana. Espero que todo el equipo vive aquí otra gran carrera". Él será el malo de la película entre los tifosi, el máximo rival que puede enfurecer a los tifosi más fieles. Los de Red Bull aseguran que las largas rectas de alta velocidad no les vienen bien, así que es de esperar un comportamiento similar al demostrado en Bélgica.
McLaren sueña con Monza
Monza es velocidad de verdad, es Fórmula 1 de la antigua, es historia viva, es volver a la época dorada del automovilismo… Monza es un circuito con clase, con espíritu propio, con personalidad, con sus propias ideas. Pero Monza no sería nada sin sus gradas, sin los enfervorizados aficionados que ocupan sus asientos, ataviados como en carnaval, con mil indumentarias a cada cual más original, con la pasión desbordada en forma de banderas, gorras, camisetas y cualquier objeto que pueda transformarse artesanalmente en un Ferrari. El color rojo es el del corazón y de Ferrari.
Pero este año McLaren está dispuesta a arrebatar el protagonismo a Alonso y Massa. Incluso Hamilton se atreve a asegurar que los tifosi no serán los únicos aficionados animando: "aunque no se reconozca, sé que en Italia McLaren-Mercedes tiene muchos aficionados". A McLaren le gusta Monza. A McLaren le sienta bien Monza. En McLaren sueñan con Monza. Martin Whitmarsh tiene un buen presentimiento: "en teoría debería irnos bien. Pero no es sencillo ajustar un coche en un trazado tan singular". Las peculiaridades de Monza se basan en un legado de décadas de historia. Y es que, en efecto, circuitos así ya quedan pocos: "se necesita un conjunto aerodinámico especial. No es fácil encontrar la cargar aerodinámica óptima".
Monza: alerones, suspensiones y frenos
Pero no será Hamilton el único piloto en Monza que tenga como objetivo evitar que Ferrari haga podio: Jenson Button querrá resarcirse del abandono de Bélgica. En su cuarta posición en el mundial, el vigente campeón mundial aún espera revalidar su título: "voy a Monza con la intención de recuperar mis aspiraciones al título". Casi trescientos cuarenta kilómetros por hora de velocidad punta y la configuración de alerones más baja del año. Red Bull tendrá mucho que decir si Sebastian Vettel consigue calmarse un poco y Mark Webber no vuelve a fallar en la salida. El resto es principalmente cuestión de máquina.
En Monza hay que jugar con el viento para sacarle hasta el último empujón: "utilizaremos piezas aerodinámicas exclusivas para esta pista", asegura Ross Brawn, jefe de Mercedes GP. Pero no sólo de acelerador y alerones trata Monza; los frenos sufrirán mucho: "tiene zonas de grandes frenadas, por lo que es muy exigente con estos elementos mecánicos. Además, está muy bacheada, por lo que los ajustes de suspensión tienen que ser muy precisos". El bosque romperá en aullidos ensordecedores por una vez al año. Nadie querrá irrumpir esos aullidos con una salida de pista o una avería, algo común cuando un circuito exige tanto a hombres y motores.
Ferrari: todo es posible
El F10 es el arma de Ferrari para este año. Un arma que parecía recargarse en las últimas pruebas, pero que diversos infortunios le han dejado fuera de combate. Tras el accidente de Fernando Alonso con Rubens Barrichello, que terminó con todas las opciones del asturiano, el español regresa a Monza consciente de que a partir de ahora no pueden permitir más concesiones: "no se puede negar que la carrera de Monza será muy importante. En nuestra casa tenemos que darlo todo para evitar perder más puntos. Un buen resultado sería un gran impulso. Si las cosas van mal, no será el final, pero sería un duro golpe para la moral del equipo".
Un duro golpe, no sólo para el equipo, sino para sus seguidores. Pero Alonso echa mano del optimismo y de los números cuando hace falta: "con el sistema de puntos y la manera en que se resuelven las carreras, estoy convencido de que tendremos una oportunidad significativa". Stefano Domenicali, jefe de la Scuderia, opina igual que su piloto; todavía todo es posible: "tenemos la capacidad de reaccionar. Queremos conseguir una victoria aquí, algo que no logramos desde 2006".
La meta se vislumbra a cincuenta y tres vueltas, o lo que es lo mismo, trescientos seis kilómetros de longitud. En las manos de los propios pilotos y sus equipos está provocar saltos de alegría en el público o lágrimas de decepción. Si sale rojo, gris, azul o blanco no será casualidad. Monza decidirá. ¿La suerte está echada? Mejor olvídense de las órdenes de equipo…
FUENTE:
http://www.thef1.com